AUCAS… ADIOS Y HASTA LA VUELTA.
diciembre 12th, 2016

Patricio Jarrín 170054170-7

Todo salió mal. Es una pena reconocer que muchas cosas fallaron en Aucas para haber cumplido una pésima campaña y volver a perder la categoría en el fútbol grande del Ecuador. Aucas equivocó el camino, Una dirigencia sin la experiencia de manejar un equipo profesional de fútbol. Malas  decisiones, como no manejar el equipo directamente con una comisión de fútbol,  y haber encargado a un enamorado de Aucas que asumió la responsabilidad de administrador para poner “plata y persona” y recatar al equipo de la segunda categoría.

 

A quién culpar ahora? La Presidencia? En manos de quién está? Hay que señalarlo con claridad. Una señora de buena voluntad, que por accidente recibió la difícil tarea de conducir una institución que, luego del amargo paso por la segunda categoría, quería recobrar el protagonismo en la Seria A.

 

El primer administrador  Ramiro Gordón,  consiguió sacarlo de la serie de ascenso y con cariño se esforzó para que el plantel de jugadores y cuerpo técnico  comprendieran cuál era la obligación que tenían que cumplir. Y, efectivamente, Aucas volvió. Era una fiesta  entre los hinchas y la gente que recordaba la historia de Aucas.  Los grandes clásicos con Liga o con Deportivo Quito.  Su primera presencia en un torneo internacional y los perjuicios que sufrió en los organismos de nuestro balompié, o la sangría que también debía soportar por no poder retener a jugadores que se formaban en Aucas pero se iban pronto buscando mejores posi8bilidades económicas y deportivas.

 

En fin, tantas cosas del que fue “hermano pobre”, y sin embargo,  llegó a cumplir el sueño de tener estadio propio, aunque también en sobre su construcción hay tantos cuentos. Y, de qué ha servido? Aucas nunca pudo rematar primero y lograr el título de Campeón Nacional, teniendo  que conformarse con el recuerdo de sus títulos de campeón en  la lejana época de los torneos provinciales de Pichincha.

 

Pero todos saben, el amor puede ser eterno pero la plata no..!  Y Ramiro Gordón después de arriesgar el patrimonio familiar y empresarial, cedió el puesto a Danny Walker como administrador de Aucas. Y con todo,  el “ídolo” se fue a la “B”  por octava  vez. 8 veces ha perdido la categoría y la lección no se ha aprendido. Y más, si tomamos en cuenta que apenas pasaron 758 días de su último retorno a la Serie A.  Así lo  marcó el destino.  Las lágrimas o protestas de aquellos hinchas que lo convirtieron en ídolo y le llamarón “Papá Aucas” hoy de nada sirven. Solo los recuerdos de la última década  pueden mostrar la imagen de angustias y necesidades de dirigentes, entrenadores y jugadores que trabajaron pensando que era posible volver a hacer grande a una institución tan popular. La realidad siempre mostró el rostro feo de las deudas y desconfianza que al final pesaron tanto.

 

Hasta el calendario de juegos fue tan cruel con Aucas. Su último partido debió jugar de visitante con Barcelona y nos dejó la satisfacción de verlo poner al menos, orgullo y vergüenza deportiva  como últimos vestigios de su tradición de garra y coraje. Pero también dejó la sensación de cuánto influye el peso de ciertas instituciones en la confección de calendarios. No se han preguntado por qué Barcelona inició de visitante y terminó jugando de local contra un equipo que desde el comienzo se sabía que no llegaría con mucha fuerza al final. Y Emelec es caso parecido, jugando el último partido como visitante en una cancha donde casi, casi, es local.  O tenemos que seguir diciendo:  ”así es la suerte”.

 

Al Aucas solo le servía ganar y aun así esperar que Delfín pierda. “Nadie come gallina gorda de mano ajena” dijo hace algún tiempo Ernesto Guerra, un hombre que tenía 100 refranes para motivar o castigar a sus jugadores.  Y esta vez Aucas también debió resignarse ante esa sentencia.

 

Volvió de la B en el 2014 y regresa a ese infierno en  este final del 2016. Después de haber lidiado con 3 entrenadores. Cuánta ilusión llegó con Carlos Ischia, un caro argentino que no dio pie con bola. Luego el uruguayo Tabaré Silva solo fue una mala experiencia. Y ahora termina el colombiano Armando  Osma que ha manejado un buen discurso de motivación y esfuerzo técnico, pero que no le alcanzó. Cosas tristes y alegres. Aunque las alegres son pocas, como el hecho de haber jugado una Copa Sudamericana. Y además, pongamos como alegría haber conseguido la iluminación de su estadio.

 

“Auquitas” no puede perder el cariño de sus viejos hinchas. Otra vez a la lucha por volver. Una vez más a hacer cálculos para manejar un presupuesto con ingresos muy inferiores a lo que tuvieron en la serie A. Pero  Aucas debe demostrar que tiene gente que si puede manejar el equipo y dar alegrías. Una alegría grande como sería volver a verlo y aplaudirlo en el fútbol grande de nuestro país.

 

 

 

 

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